1.17.2009

Hija del Capitán Trueno

Si me dieran un centavo por cada mentira verdadera que escucho cada día, sería inmensamente rica y totalmente pobre. Me han tachado desde frígida hasta colérica, pasando por toda la gama de colores y expresiones, que algún momento, bien me vinieron. Hay quienes ahora se preocupan más porque sonrío con mayor frecuencia. Se acercan y me preguntan si alguien ha fallecido en mi familia. No me dí cuenta del legado que sembraba con mis actitudes y mis acciones. Nunca fuí egoísta y sin embargo, me dí cuenta lo mezquina que fuí en mis expresiones de afecto a mis congéneres. Hubo quién se olvido de mí, quizá haya alguien que me odie con fervor religioso, otros a quienes les parezca simpático la acidez de mis comentarios, y quizá solo haya un par de humanos que me conozcan en esencia. No soy la que siempre pregoné ser. No soy la Corporación de Talentos, ni la Ejecutiva de Ventas en Sueños; Tampoco soy la Moderadora de Religiones ni mucho menos la Conciliadora de Almas o la Rescatista de Vidas. Solo soy yo. Punto. Así tal cual, la mujer. La que tiene frío en los pies cada invierno, la que se molesta cuando levantan la voz sin motivo y sin respeto, la que te puede romper el alma a golpes si lastimas a un niño indefenso, la que ama con la intensidad térmica del sol, la que tiene secretos publicados, la que no tiene conciencia de las desgracias y la que olvida las ofensas, a la que le gustan las luchas y el futbol. Soy yo, la que tienen enfrente. Soy la ausencia de algunos, la presencia de los ya idos. Soy la que no tiene madre... y no en sentido literal. Soy la huérfana de recuerdos desagradables. La niña que brincaba bardas y que tenía complejo de superheroe al defender a mis amigos. Soy a la que alguna vez mandaron al doctor, creyendome ciega, porque un par de chicos me ganaron una pelea en el jardín de niños (hicieron trampa, me aventaron un puñado de tierra en la cara y me molieron a golpes aprovechando mi ceguera temporal). Soy la chica de La Paz que vive en el Norte. Soy a la que le han robado el corazón un par de veces (pero he regresado a recuperarlo). Soy la hija de mi Padre. Soy la hija del Capitán Trueno.

La Femme Bleu