Hoy, despues de tanto tiempo, abro mi blog; Quite algunas entradas, omiti otras, oculte otras. No porque tenga algo que pensar o no mostrar. Sencillamente porque me gusta hacerlo y porque en otros espacios suelo moderarme en mis expresiones. Este es mi sitio, hago lo que me place y lo que no tambien.
Para quienes poco o mucho que saben de mi, sigo siendo la... rara.. o la del caracter fuerte.. o bla bla.
Llega un punto cuando acabas de iniciar la tercera decada de tu vida que la opinion externa te viene valiendo una pura y dos con sal.
Tengo muy buenos amigos, tengo buenos conocidos, tengo extraños y ahora tengo ausencias.
Tengo lo que quiero. Y me falta lo que necesito.
El año pasado perdi muchas cosas. Ninguna económica, porque Dios me permitio proveer necesario y mucho mas para poder solventar lo que en hospitales se necesito y en casa igual.
Perdí la esperanza, el puerto, el firme, el pilar, el consejo, el corazon, mi impetú... y no perdí en ningun instante la fe.
Si, aun con mis convicciones, me tatue en el brazo.
Sé que a muchos nos les pareció. Particularmente a los que son consejeros de mi espíritu.
Los escuche, entendí la razon. Pero no profane mi cuerpo, ni mis creencias, ni mi fe, ni el amor infinito que siento hacia el Señor.
Hice lo que mi dolor me pedia. Entregue lo que mas he amado.
.... Entregue... Se lee bien... Pero cuesta lo que no se tiene.
Entregue lo que fuí; entregué al que me engendro, al que me crío, al que me formó, al que me alentó, al que me enseño a ponerme de pie; al que me seguia en sigilio hasta la escuela; Entregue al que fue mi familia entera.
Se lo deje en las manos del Señor.
Sus ultimas palabras para mi fueron: Vive, no llores.
Hoy vivo, y tampoco lloro. Aunque el alma me pide a gritos que lo haga.
Una persona me dijo: - Ay Clau, los que te quieren terminan muriendose.
Me causa gracia; despues me moleste; de ahi brinque a la ironía... y la corregí.
- No, los que me quieren no se mueren; Solo a los que he amado pasan a mejor vida. Bastante castigo es haberme dejado entrar a su corazon, Dios tenia que apiadarse.
No volveré a hablar de mi Padre.
No porque no tenga que decir de él.
Sino porque me duele tanto, que hasta el hecho de pensarlo hace que me falte el aire.
Quiza, con el tiempo, quiza, algun dia pueda decirlo en voz baja y me anime a pensarlo de vez en vez.
Mientras eso sucede, mientras la sed me apremie, tendre mi agua para elefantes cerca...
No habra rosy, ni trapecista, ni bailarina, ni payaso, ni circo... ni agua; solo la certeza de que siempre, pese a la adversidad, uno siempre puede ponerse de pie.